Arroz blanco

[Otra vez lo mismo, de nuevo vuelvo a escribir. De nuevo voy a volver a dejar. Nos vemos la próxima vez que tenga ganas de llorar.]

Mientras los últimos rayos de sol se escondían debajo del alféizar un extraño sentimiento se apodero de mi. como si ya hubiera vivido ese momento mil y una veces, lo que es verdad ya que desde mi habitación se puede ver la misma escena todos los días. Pero esta vez la imagen contaba con una familiaridad que jamas había sentido. Inmediatamente me llevo a mi juventud, caminando por el barrio con mis amigos, gritando a la hora de la siesta hasta que alguna señora mayor nos amenazara con llamar a nuestros padres y todos corríamos alejándonos con apuro hacia otra cuadra donde nadie nos conociera. Sin jamás preocuparnos por volver a nuestras casas, lo que nos unía era el deseo de alejarnos. Quizás no teníamos mucho en común aparte de eso pero era más que suficiente para lograr que nos encontremos en la plaza todos los días para pasar el tiempo entre nosotros hasta que la noche llegaba y todos nos marchábamos con la promesa incumplible de volver allí al día siguiente. Poco a poco los 13 nos volvimos 10 y luego 6 para terminar siendo solo 2. Eso no significa que no sabíamos nada de la vida de los demás. Todos nos conocíamos y sabíamos que si no estaban en la plaza con nosotros era porque tenían cosas más importantes que hacer, y lejos de enojarnos o ponernos celosos, eso nos ponía felices. Saber que uno de nosotros estaba haciendo algo de su vida y quizás llegaría a cumplir sus sueños hacía que los que quedamos nos contagiemos de esa felicidad y siempre lo apoyemos aunque sea desde la distancia. Los últimos rayos de sol ya habían desaparecido por completo dejando paso a un cielo oscuro sin estrellas. Entonces me levanté de mi cama y me acerque a echar un último vistazo a las calles que corren por debajo de mi antes de cerrar las cortinas.


Junto a la mesa de mi cama un vibrante celular llamó mi atención ¿Quien podría estar hablándome a esta hora? seguro nadie importante. me puse las pantuflas y fui al comedor. Una gran sala repleta de muebles y adornos que me recibió con la frialdad de una habitación por la cual nadie había pasado en días. Los coloridos cuadros en las paredes y souvenir de viajes en las repisas contrastaba lúgubremente con la poca iluminación y el silencio que dominaba en la habitación. Podría haberme quedado observando el vacío de la habitación en completo silencio por horas pero esa no era la razón por la que había ido allí. Mientras caminaba hacia la alacena me distraje viendo las fotos que tenía colgadas en la pared. de repente me vi sumido en recuerdos, esta vez ya no de tardes de verano sino de noches de invierno. Ya siendo un poco más grandes, saliendo de fiesta, ahogandonos en alcohol para no ahogarnos en nuestras penas, todo tenía solución, no importa qué problema había se podia solucionar con una canción y un poco de atención. Pero todo era temporal, la rotación de mis amigos iba disminuyendo a medida que ellos continuaban con sus vidas, algunos estudiaron, otros se mudaron para conseguir una mejor vida en algún lejano país, otros siguen cerca pero ahora están casados y no tienen tiempo ni ganas de pasar su tiempo libre cuidandome a mi en vez de a sus parejas. Sin embargo tengo sus recuerdos en un lugar muy preciado. Me pone muy feliz que ellos hayan logrado todas las cosas yo había soñado. El agua salada en mi cara me recordo que tenia que comer ¿Por que me estan dificil planear algo y hacerlo sin distraerme cada dos segundos? Por suerte ya estaba cerca. la cocina no estaba separada del comedor más que por una barra en la que apoyaba más adornos y recuerdos. Abrí el gas, prendí la hornalla, llene una olla de agua y la deje calentar. ¿como seria mi casa sin todos los adornos? paredes vacías y estantes con arañas, solo una mesa en medio de la habitación y un par de sillas (de todas formas son más de las que necesito)
Casi dormido escuche el agua hervir, me acerqué, abrí la bolsa de arroz que había dejado abierta sobre la mesa la noche anterior y arroje un puñado de granos dentro de la olla. me senté a esperar 8 minutos. Alejando la mirada de los cuadros y los recuerdos, ya no tenía ganas de que me vuelvan a llevar. Alternando entre el piso y el techo conté cada baldosa y cada grieta, vi una mosca volar hacia la tela de una araña y contra toda expectativa logró escapar de la muerte. Quisiera saber como lo hizo, quizás solo el deseo de seguir viviendo es suficiente, quizás solo fue suerte. Ya era hora de comer, arroz blanco,  lo único que necesito para sobrevivir sin tener que poner esfuerzo a la hora de cocinar. Levante la olla, colé el arroz y apague la hornalla.


Me senté a comer sin retirar la vista del plato, me tomo 13 cucharadas terminar de comer. ahora que ya había cumplido con mis necesidades básicas humanas me levante, deje el plato y los cubiertos en la bacha (alguien los va a lavar mañana), me asegure de que todas las puertas y ventanas estuvieran cerradas y me dirigí finalmente hacia mi habitación. Me quite la ropa y la deje tirada en el suelo (alguien ya la recogerá mañana) me puse un pijama nuevo que había comprado específicamente para esta noche y me acosté. Ya en la cama espere a que el sueño llegara. Cuando por fin mis ojos empezaron a cerrarse definitivamente, recordé que había olvidado algo. Rápidamente me voltee y abrí el cajón que tenia en la mesa al lado de la cama. De el saque una foto vieja, una foto en la que estaba yo y una mujer abrazados. Parecían felices. me pregunto por qué. Mi sonrisa en la foto era algo ajeno a mi, de hecho no recuerdo jamás haber tenido esa misma cara de alegría, por otro lado la muchacha lucía tan hermosa como siempre lo había sido en la vida real ¿Donde estará ella hoy? Seguro tiene una familia y está feliz haciendo lo que le gusta. Siempre fue muy capaz e inteligente. Espero que no se entere que fue de mi. De hecho, espero que nadie se entere, aunque creo que es inevitable, de todas formas no importa, el sueño ya se estaba haciendo inaguantable así que observe la foto por última vez y la puse debajo de mi almohada quizás de esa manera me traería buenos sueños. y por fin me dormí.

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