Sueños cumplidos.
De vez en cuando escuchamos historias tristes, sueños rotos y fracasos inevitables. Pero no todo en la vida desdicha y odio, también existe gente feliz y afortunada, gente que ama su vida y no la cambiaría por nada, gente que se conforma con la realidad en la que fueron concebidos y no dudan dos veces antes de autoproclamarse “felices”. Ese es el caso de un joven adulto de 26 años, apuesto, delgado, alto y con un trabajo relativamente estable en una oficina menor del gobierno que le dejaba lo suficiente como para vivir cómodamente y seguir disponiendo de tiempo libre para poder ir a su bar favorito todas las noches. Él había tenido una infancia fácil en comparación con otras personas menos afortunadas. Sus padres siempre estuvieron para él, en la Academia no era el más popular ni el mejor alumno, pero siempre se las arregló para destacar de entre la multitud sin siquiera intentarlo, cuando cumplió los 21 años y finalizo sus estudios, su padre movió los hilos para conseguirle un trabaj...